El matrimonio cuando uno de los cónyuges es un enfermo terminal

La vida en pareja no está exenta de sobresaltos. Una enfermedad grave es uno de los mayores sufrimientos por los que pueden atravesar dos personas que se quieren. Sobre todo si uno de los cónyuges es un enfermo terminal y lo único que queda es esperar un triste desenlace final. 

Sobre todo si no están casados. Una situación que puede acarrear dificultades para el miembro de la pareja que vaya a sobrevivir al enfermo. Por eso es aconsejable contraer matrimonio si uno de los cónyuges es un enfermo terminal

Los matrimonios de este tipo tienen una consideración especial. Se les denomina “in articulo mortis” o, como se le denomina en algunos países, matrimonio en peligro de muerte (España). Esta denominación está relacionada con las decisiones que se toman cuando queda poco tiempo de vida. Para poder celebrarlo hay que realizar varios trámites específicos.

Matrimonio in artículo mortis: uno de los cónyuges es un enfermo terminal 

¿Qué requisitos debemos seguir si uno de los cónyuges es un enfermo terminal? En primer lugar hay que solicitar un certificado médico. En él se certificará que una de las personas que quieren casarse tiene una enfermedad grave y que le queda poco tiempo de vida. También que ha decidido contraer matrimonio con su pareja de forma voluntaria. Este certificado habrá que presentarlo ante el Registro Civil de la localidad en la que vaya a celebrarse el matrimonio in extremis en España.

Tras examinar este certificado médico, el juez del Registro Civil oficiará el matrimonio si todos los trámites son correctos. El secretario judicial y el médico forense se desplazarán al lugar en el que se encuentra el enfermo, tanto si está en su domicilio como en el hospital.

Allí se encargarán de certificar que el enfermo que va a contraer matrimonio está en posesión de sus facultades mentales. También si ha decidido libremente contraer matrimonio. Finalmente, si está en condiciones de participar en la boda.

Si el enfermo supera estos trámites y se  autoriza el enlace, es necesario que en la boda, como en  todas las demás, haya al menos dos testigos. Pueden ser tanto familiares como amigos. Ya en presencia de estos testigos, el juez oficia la ceremonia, que es muy corta y solo dura unos minutos. En ella, básicamente, se leen los mismos artículos del Código Civil que en un matrimonio convencional. Al finalizar se declara realizado el matrimonio.

Por último, los contrayentes han de firmar el acta de la boda. Pero el matrimonio todavía no es válido. Y no lo será hasta que este acta, firmada por los dos cónyuges, no se entregue en el Registro Civil. Allí se comprobará que el enlace que acaba de llevarse a cabo cumple todos los preceptos que establece la legislación vigente. De ser así, solo quedará inscribirla y el matrimonio será entonces completamente válido.

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