Razones para casarte con tu pareja si su salud es crítica

 Si la salud de tu pareja es crítica, conviene celebrar matrimonio porque comporta una serie de ventajas. De lo contrario no se van a aplicar, en especial respecto al cónyuge que quede viudo tras la muerte de su pareja. En esta entrada vamos a explicar cuáles son algunas de estas razones para casarte con tu pareja si su salud es crítica. Concretamente, estudiaremos cuáles son los mayores beneficios del matrimonio en España.

Lo primero que debemos saber es lo que ya hemos explicado en entradas anteriores. El matrimonio in extremis o por riesgo de muerte de uno de los miembros de la pareja, es mucho más sencillo y rápido que el convencional. Todo esto es debido, efectivamente, a las circunstancias concretas de urgencia que se dan ante un caso de riesgo de muerte inminente. Se busca con ello que la pareja pueda constituir el matrimonio civil, de acuerdo a su voluntad, antes de que sea demasiado tarde.

Algunas de las razones para casarte con tu pareja si su salud es crítica son las siguientes:

En primer lugar, el cónyuge viudo va a disfrutar de muchos más beneficios derivados de la herencia que si no tuviera dicha condición. Si no llegásemos a celebrar el matrimonio, la pareja sentimental del fallecido nunca sería considerada a efectos legales como cónyuge. Esto acarrearía graves consecuencias, ya que no recibiría ninguno de los derechos que la ley otorga al cónyuge viudo en caso de que el otro cónyuge fallezca.

Uno de esos derechos a los que nos referíamos sería la legítima. Por ley, el testador tendrá que repartir 2/3 de la herencia entre los descendientes. No podrá disponer libremente más que de 1/3. Este tercio es el que el cónyuge podría dejar a su pareja si no ha habido matrimonio de por medio. No obstante si esta pareja tuviese la condición de cónyuge, tendría derecho al usufructo viudal.

Otras razones para casarte con tu pareja si su salud es crítica

El usufructo viudal puede variar dependiendo de las circunstancias concretas de la herencia. También de la existencia o no de ascendientes o descendientes. Estos son los supuestos que caben darse:

En primer lugar, si concurre con hijos o descendientes. En ese caso le corresponde el usufructo de 1/3. Por el contrario, si concurre con padres o ascendientes, le correspondería ½. Por último, si no concurre con descendientes ni ascendientes, le corresponderían 2/3 del haber hereditario.

Además de estos privilegios relativos a la legítima, en determinadas comunidades autónomas se le protege aún más. Se le otorga un usufructo universal. En todo caso, si no hubiere testamento, se le tendría en cuenta en el orden sucesorio. Siempre a falta de familiares de grados más cercanos.

Concretamente, la ley dispone que: A falta de descendientes y ascendientes, hereda el cónyuge sobreviviente, y si no hubiere, heredan los parientes colaterales hasta el cuarto grado. Por tanto, es muy importante la condición de cónyuge a la hora de repartir la herencia. De otro modo, sin testamento no le correspondería legalmente ningún derecho.

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